jueves, 12 de junio de 2008

Agujero negro en nuestra galaxia

Hay un agujero negro en nuestra galaxia. Mas precisamente en mi barrio. No puede ser de otra manera. Sólo así se entienden las cosas que ocurren. Paso a explicarme.

Como a todos (supongo) me rompe soberanamente las bolas levantarme temprano, sobre todo si es para trabajar. Los únicos días que me levanto semi-temprano y no me jode son los sábados, por razones estrictamente personales que no voy a detallar aquí. La hora de entrada a mi trabajo es bastante mas tarde que lo normal. 10 am. Doy gracias a Buda por ello. La única cagada es que esa tan envidiada hora de comienzo de jornada se traduce en un término de la misma mas tardío, de acuerdo al régimen "normal" (¿?) de trabajo: 8 horas (No se rían, porque yo tampoco trabajo 8 horas. De hecho, trabajo 10 y a eso súmenle los tiempos de traslado = 12 horas fuera de mi casa)

Pero me rompe más las bolas el hecho de tener que levantarme mas temprano por la inexactitud a la hora de esperar el ómnibus. Y acá lo del título: debe haber un agujero negro en el Cerro.

La ubicación exacta no la conozco, pero estimo que se debe encontrarse entre la playa y la intersección de las calles Berna y Portugal, que es donde dobla el ómnibus que me tomo. O sea, todo el trayecto anterior califica como posible alojador de dicho fenómeno. Fenómeno que yo estimaba astronómico, pero que se verifica (por deducción, al menos) que es plausible su existencia en un lugar bastante mas chico que el que deja al morir una estrella de masa 2,5 veces mayor que el sol, o sea en un barrio capitalino.

Este fenómeno explicaría, al menos teóricamente, porqué el ómnibus de la línea 76 con trayecto Cerro - Punta Carretas pase indistintamente A CUALQUIER HORA entre las 9:00 y las 9:20, impidiendo la mas mínima planificación a la hora de levantarme. Porque como todo el mundo sabe, no es lo mismo levantarse a las 8:30 que a las 8:20. O a las 8:45. Se me dirá "es una boludez". Bueno, suscribo totalmente. Pero además de ser una boludez, también es un despropósito que los ómnibus "larguen" a la hora que les parece. Y conste que sé que los conductores y/o guardas no son los responsables de ese hecho, sino los largadores.

Estos animalitos de la fauna callejera han ido mejorando con el tiempo. Ya no cometen las burradas de hace 15 o 20 años, cuando eran capaces de largar media hora antes, para "ganarle de mano" a la competencia, en el horario de las 4 de la mañana, ocasionando la clavada de todo un turno laboral que se quedaba sin bondi hasta las primeras salidas normales del día. Sé de primera mano que esto ocurrió alguna vez.

Tal vez ni siquiera sea culpa de ellos. Tal vez la razón sea mas general, como en general lo es en todos los órdenes de la vida. Tal vez sea que el transporte colectivo PRIVADO sea una bosta desde su concepción (no olvidar que existía AMDET y que los fascistas de la dictadura se encargaron de liquidar/privatizar); que en vez de una parada cada dos cuadras debería haber una cada 3; que los actuales mastodontes de ómnibus deberían ser reemplazados por coches mas chicos y rápidos; que en vez de largos recorridos debería haber mas terminales locales (y mas recorridos locales); que en las avenidas y boulevares deberían haber mas frecuencias de ecobuses (dobles, de trayecto largo y con combustible ecológico).

Hay muchos "debería" y muchos "talveses". Pero por las dudas no abandono la teoría del agujero negro. No sea cosa que un día, a pié o en rodado, me lo cruce en el camino y por no recordarlo no lo pueda esquivar, terminando en alguna remota galaxia donde se respire hiodrógeno en vez de oxígeno y donde sus habitantes tomen mate con arsénico.

Otro motivo para no abandonar tan estrafalaria teoría es que me parece sospechoso que de mañana temprano, y al ver en el bondi las mismas caras de todos los días, a veces se me antojan mas viejas y a veces mas jóvenes. Tal vez sea que es muy temprano para mí, y mis percepciones se vean alteradas por Morfeo, que a esa hora aún reina. Pero no deja de resultar por lo menos curioso que el conductor vuelta a vuelta tenga los ojos de un color amarillo veteado semi-radiactivo, y unas marcas en el cuello que cualquiera que no sea biólogo confundiría con branquias.

Nos vemos