viernes, 10 de octubre de 2008

¿Correr al Pedo? No, gracias...

"El último ómnibus de la historia, o cómo hacer catarsis con cualquier pelotudez", es nuestra habitual sección, dedicada al estudio de los síntomas y las consecuencias de una dolencia que afecta a buena parte de la población que viaja en el transporte colectivo: el atropelle.
Vamos a explicarnos: cuando uno está en la parada del bote, y ve venir el susodicho cacharro, trata de mantener la calma, sumergido en la vorágine de pensamientos contradictorios: que si se va a apurar; que si vendrá muy lleno; que si habrá asiento libre; que si me cortará boleto o me dejará pasar gratis (sólo para estudiantes y/o boleto institucional); que si llegaré temprano al yugo/trabajo/laburo; y así. Trata de mantener la calma. Trata.
A mi particularmente me pasa de que trato de mantener esa calma en base a una actitud que, mas que una actitud, es una opción de vida: no correr al pedo.
Y me explico. Correr al pedo no es correr media cuadra el ómnibus, cuando uno ve que caminando no llega. Correr al pedo es correr el bote media cuadra, cuando uno ve que hay una cola de 15 o 20 personas para subir. Ya está, no hay que pararlo, el coche esta quietito, esperando que suban 20 monitos, y por ende tenemos tiempo suficiente para llegar, jadear, recuperar el aliento, sacar la plata, contarla, y recién ahí... subir. Entonces, si hay tiempo para todo eso, hay tiempo para llegar caminando.
¿Quieren otro ejemplo? Con éste los mato: la cola para el banco a la una menos diez de la tarde. Aclaro: no trabajo con bancos. Pasa que durante cierto tiempo de mi vida, me tocó cobrar con cheques, así que... tenía que ir al banco. Quien haya entrado a la sede "19 de junio" del BROU, en 18 de julio 1670, habrá visto esas enormes escaleras hacia el piso de arriba y hacia el piso de abajo: en el de arriba se paga, así que hacia allí iba yo. Pues bien, además de los garroneos de la cola antes de entrar (caso único en el mundo, creo yo, ya que mucho mundo no tengo) protagonizado por dulces abuelitas (o viejas de mierda, según se mire), he visto correr, si, CORRER, escaleras arriba, a gente que en el mejor de los casos va a cobrar su sueldo. Su magro sueldo y/o jubilación, que suele sr más magra aún.
El banco, en el piso de pagos, arriba, cuenta con no menos de 6 cajeros que funcionan todo el horario. El que va a cobrar, puede tener que esperar un poco. Pero no concibo correr a cobrar lo poco que "me dan", como si fuera a ganar el premio del millón de dólares. ¿Para que? ¿Para salir del banco 10 minutos antes? No, gracias. Jamás correré al pedo. Me cago de risa de ver a la gente que va a cobrar 4 o 5 mil pesos, como si fueran a sacárselos si no se apura. Me cago de risa... y me da mucha pena, ver a la gente como cobayos, corriendo atrás de la miseria, garroneando un lugar para cobrar lo mismo que cobraría subiendo las escaleras con cierta dignidad.
Abuelo, abuela, señora, señor: disfrute el momento. Camine como un ser humano. Saboree y estire ese maravilloso intervalo entre no tener nada en el bolsillo... y tener un poquito más. Ya va a tener tiempo de correr para pagar cuentas, y esa miseria que cobra no le va a al canzar, por más que se desespere por cobrarla primero. Pero por sobre todo: MANTENGA LA DIGNIDAD. No se rebaje a la altura del cobayo que corre en su ruedita (no se rebaje más aún, quiero decir). Y si no tiene digidad, por lo menos que no se note. Tega en cuenta que ese ómnibus no es el último del universo, y la plata que "le dan" igual no le va a alcanzar...
Esa reprobable forma de encarar las cosas se agrava cuando uno cae en la ignominia de garronear un lugarcito en la cola, sobre todo del ómnibus. Juro que asesinaría a cada vieja, cada madre embarazada, cada niño escolar, cada liceal de mochila puesta, cada plancha recién insertado en la sociedad gracias que enontró laburo, cada doméstica parlanchina... Salvo la gente que hace tiempo que labura, y sobre todo las personas que trabajan en lugares donde trabaja más gente (léase obreros fabriles, de la constru, metalúrgicos, portuarios, etc), el resto atropella y garronea (los que taxonómicamente denominamos aquí "obreros" tienen otro problema: la chota del tamaño de sandías, o la pretensión de tenerla; porque cada vez que uno de éstos viaja sentado, lo hace con las piernas BIEEEEN abiertas, como si el "instrumento", mas que un meritorio "violín" fuera un desproporcionado "contrabajo". Que en general no lo es, vamos a entendernos. Muchos sueñan con el "contrabajo" teniendo "violín", y nunca aprenden a tocar como la gente con lo que les tocó en suerte, pero eso es harina de otro costal, y me fuí de tema, y el paréntesis quedó eterno). O sea, el resto de la fauna, los "no obreros", aplicando la clasificación por la negativa o por "bolsón conceptual", cada vez que puede atropella y garronea. Daría 10 años de mi vida o el brazo... no, el brazo no, pero 10 años sí, por tener una UZI y una mochila con 10.000 balas para UZIs, para cometer el mayor aborto a destiempo de la historia: cagar a tiros al primero que empuje o garronee o corra al pedo.
Como dijeran en un espacio muy gracioso de un gran programa radial: "...lo mas importante para mi, no tengo dudas: la dignidad; ante todo, la DIGNIDAD".
Nos vemos pronto.
Salud y flora.
Ah, casi me olvido. FELIZ CUMPLEAÑOS, muchachos. Ustedes saben quienes son ;-). Por éste y por muchos más. A ustedes, ¡¡¡Salud!!!