martes, 15 de julio de 2008

Sacate la mochi, nena...

Bueno, como hace "mucho" que no posteo (no tengo otro motivo, como no creo que lo tenga nadie que escriba; como yo o seriamente, vamos a entendernos), acá va el nuevo comentario de este blog.

Vuelvo de unas "vacaciones" que cada vez son más vacaciones de adulto y cada vez menos de niño o adolescente (o sea: de niño y de adolescente uno tenía vacaciones y se rascaba redondamente las bolas; de adulto uno tiene vacaciones y labura, y lo menos que hace es rascarse). Vuelvo de la normalidad... a la normalidad.

Me tomo el bondi con tiempo (no mucho) y se confirma la teoría del agujero negro cerrense por milésima vez. Pero acá va lo bueno.
Subo (tarde) al bondi. En el pasillo: gurisa, liceal (no pregunten si "estaba buena": no pasa por ahí, y no respondo boludeces), ipod... mochila puesta. En el pasillo del bote, ¿se entiende?. O sea: TRANCABOLAS TOTAL con todo aquel que quiera pasar, y encajándote la mochi en los riñones cada vez que rota sobre su eje vertical como resultado del empuje de otro viajante que no puede físicamente pasar, y pasa igual.

Añoro Suecia. La añoro, la extraño y la sufro lejanamente, aunque nunca estuve ahí, porque es uno de esos países (o era, porque desde que la derecha gobierna...) donde se le enseña a los párvulos las mínimas normas de convivencia, desde el kinder hasta la escuela. ¡Hasta enseñan economía doméstica! Y eso en la "pública". O sea, es política de estado ir generando un ser humano con ciertos modales, donde estoy seguro que entra el detalle de sacarse la mochi una vez que uno sube al bote, y ponerla en el piso entre las piernas o llevarla en la mano al costado. Para no joder al resto, ¿no?. Sin mencionar lo de reducir las posibilidades de que te roben hasta los cuadernos como un banana mientras escuchás tu ipod. Y sin mencionar que lo más probable es que en Suecia todo el mundo vaya con sus celu con mp3 escuchando POR LOS AUDIFONOS, y no a toda candela, como hace cada vez más buena parte de la fauna mersa y sarlanga que pulula nuestro transporte colectivo (y que a veces hacen aflorar en mí el buen fascista que todos tenemos adentro).

Hay, estos/as muchachos/as de ahora...

Estoy cada vez mas viejo, mas rezongón, y mas amargo. Vivo en un tonel de vinagre. Pero si el mundo es así, que le voy a hacer...

Bueno, me vuelvo para mi asilo, que tengo que tomar mis pastis. No las de "...y yo te cuido a vos" que me tiene los huevos como pan de a kilo (la mina maúlla lindo, ¿eh?); las otras, las que me mantienen como al histórico Nono de la Pasta Básica, ignoto personaje que supo poblar las tardes de Justicia Infinita hace 3 o 4 años.

¿Nos vemos?