viernes, 25 de julio de 2008

Te queremos Sharapova, te queremos...

Tuve en primero de facultad un profesor que, al estudiar a Durkheim y los "tipos ideales", hizo el viejo chiste sociológico femenino "No existen los tipos ideales; todos tienen algún defecto". Recuerdo que fuimos pocos los que nos reímos abiertamente, y quiero creer fue de puro desfachatados nomás, no por ser los únicos en entenderlo.

He constatado (oyendo la radio, cuando no) una incoherencia mayúscula en el planteo de un estereotipo, dos mas bien, repetidos hasta el hartazgo. El de los rusos (hombres) y el de las rusas (mujeres).

Dijera Sofía Petrillo en "Los años dorados": "imagínate". Ruso. Un ruso, nacido en Rusia.

El ruso, por estereotipo, es bruto, feo, grande, tosco, poco inteligente, granjero, y entre 1917 y 1991 bolche también. Se ha recargado al ruso de todo lo tosco que existe, gracias a la efectiva propaganda anticomunista de la guerra fría, y gracias también (tal vez) a la incapacidad de poder revertir esa imagen a nivel mundial de parte de los propios rusos. Que iba de la mano de la propiedad de los medios de comunicacion masivos occidentales en manos de la burguesía.

Recordemos un ejemplo mediático clarísimo: la película "Danko" era protagonizada por nada menos que Arnold Swarzenegger en el papel de ruso, bruto, sin roce, y duro; junto a James Belushi como policía yanqui, vivo y piola. El ruso Danko era protagonizado por un fisicoculturista... austríaco.

Ahora, ese estereotipo, de ser cierto, engendraría una descendencia similar. O sea, los hijos de los rusos serían tan brutos como sus padres, así como feos, toscos, etc. Pero esto se cae a pedazos ante otro estereotipo sonadísimo: las rusas. Otra vez: "imagínate". Rusa. Una mujer rusa.

En el imaginario colectivo, las rusas son despampanantes, hermosas, misteriosas, inteligentes... unos caballos totales, envueltas en tapados de piel y con el clásico ushanka puesto. Son la mezcla de todo lo que oculta la estepa, Siberia, el Kremlin, con la hermosura de las nieves blancas y eternas.

¿Cómo se explica esta disociación, esta paradoja? ¿Cómo ese ruso espantoso, bruto, nariz-chata, puede engendrar una mujer que sea la baba de todo occidente? ¿Cómo un "vladimirputin" podría barrerse a una "maríasharapova"? ¿Cómo?

Algo falla; o las rusas no son tan hermosas como creemos (cosa que los ejemplos internacionales se encargan de refutar) , o los rusos no son ni tan feos ni tan brutos como nos hicieron creer.

Lo de "belleza" tal vez no se haya refutado, pero lo que dije arriba da para pensar. Y para refutar lo de "brutos y poco inteligentes", van algunos datos sobre las "carencias intelectuales" rusas: inventaron el mejor fusil de asalto del mundo (AK-47); el mejor avión caza del mundo (Mig 29; más estable, con más autonomía, con más precisión y con más calidad y cantidad de targets activos en combate que el promocionado F-14 Tomcat); pusieron el primer satélite en el espacio; el primer animal; el primer hombre; la primera mujer. Planificaron la economía de un país salido del feudalismo y lo transformaron en potencia nuclear; derrotaron a la máquina nazi en Stalingrado de la mano de Aleksandr Vasilevsky y de Georgi Zhukov (sus tácticas son enseñadas hasta en Westpoint), y liberaron media Europa del yugo nazi-fascista: llegaron a Berlín dos semanas antes que los Aliados. Si alguien duda, que lea historia. O que juegue al Call of Duty, que recrea de manera asombrosa las batallas de la Segunda Guerra Mundial. Es conocida la foto del ruso que sostiene la bandera roja sobre el Reichstag.

O sea, ni tan brutos, ni tan feos. Toda una rama de la biología (la genética) desmiente este estereotipo. Y si no, busquen mujeres rusas en el Google. Después me cuentan.

Hasta el lunes (¿habrá internet en ese entonces?)